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                <title>Revista Bacanal</title>
                <link>http://revistabacanal.com.ar/</link>
                <description>Revista Bacanal</description>
                <language>es-ar</language>
                <copyright>Copyright 2012</copyright>
                <lastBuildDate>Sat, 19 May 2012 00:00:03 -0300</lastBuildDate>
                <pubDate>Sat, 19 May 2012 00:00:03 -0300</pubDate>
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                    <title><![CDATA[Volar sobre el agua]]></title>
                    <description><![CDATA[<p>El deporte acu&aacute;tico de moda se practica en lagunas, rios y mares de todo el pa&iacute;s.</p>]]></description>
                    <body><![CDATA[<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000; font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;">Dice que est&aacute; medio viejo y medio gordo. Tambi&eacute;n que competir contra pendejos de veinte lo deja muerto. Queda claro que T&oacute;bal Saubidet (38) tiene sentido del humor. La piel de T&oacute;bal est&aacute; curtida de tanta intemperie.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000; font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;">Es que &eacute;l tom&oacute; el kitesurf como un estilo de vida. Compite en regatas (es el segundo del r&aacute;nking nacional), es due&ntilde;o del &uacute;nico centro-escuela internacional de kite del pa&iacute;s, y adem&aacute;s organiza viajes por el continente. El kitesurf sigue creciendo en forma exponencial y hoy es el deporte acu&aacute;tico de moda en el pa&iacute;s. T&oacute;bal navega a vela y compite desde que tiene 6 a&ntilde;os. Ahora estaciona la camioneta frente al mar de Pinamar, infla el kite, se coloca el arn&eacute;s, entra al agua, pega un salto sobre la tabla y sale cortando las olas a toda velocidad. Podr&aacute; ser medio viejo y medio gordo, pero pocos pueden alcanzarlo. Es un d&iacute;a de sol y sopla lindo desde la costa. En un rato se picar&aacute;n unas rabas y se bajar&aacute;n con cerveza fr&iacute;a. La vista del oc&eacute;ano es hipn&oacute;tica. Bienvenidos al mundo del kitesurf.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><strong><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Hijos del viento</span></strong></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000; font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;">Durante el viaje T&oacute;bal cuenta que son 9 hermanos. Todos navegan desde chicos y compitieron por el mundo en distintas categor&iacute;as de vela: Optimist, Laser, J24. En el a&ntilde;o 2000 uno de sus hermanos le prest&oacute; un kite y le ense&ntilde;&oacute; lo b&aacute;sico. En aquel momento, T&oacute;bal hac&iacute;a windsurf. Una de las principales ventajas del kitesurf con respecto al windsurf es que necesita menos viento para navegar. Otra, es el tama&ntilde;o del equipo; &iexcl;el de kite entra en el ba&uacute;l del auto! &ldquo;Me acuerdo que fue un flash. En kitesurf con 12 nudos (de viento), ya sal&iacute;s andando como loco.&rdquo; A pesar de su experiencia n&aacute;utica, recuerda que al principio no le result&oacute; para nada f&aacute;cil. &ldquo;Me cost&oacute; mucho navegar para los dos lados. A los que empiezan les digo que hay que dedicarle horas para tomarle la mano".</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000; font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;">Isidro es un treinta&ntilde;ero que trabaja como ejecutivo en una empresa de medios. Cuenta que era fan&aacute;tico del windsurf y que un d&iacute;a fue a comprar la tabla de sus sue&ntilde;os. En el negocio, se encontr&oacute; a un ex compa&ntilde;ero del colegio, al que no ve&iacute;a desde aquella &eacute;poca. Isidro, de traje y corbata, el otro en bermudas y remera: hab&iacute;an tomado caminos diferentes. El ex compa&ntilde;ero de Isidro era Tobal. Se pusieron a charlar, a contarse las vidas. Poco m&aacute;s tarde, Isidro tom&oacute; los cursos de kitesurf y se fanatiz&oacute;. Hoy, en la computadora de su escritorio pasan fotos suyas volando con un kite en distintos paisajes. Isidro cuenta que durante la semana chequea con ansiedad el &ldquo;windguru&rdquo; (gur&uacute; del viento), un sitio que tira los pron&oacute;sticos del clima, para ver si va a soplar durante el fin de semana y hacerse una escapada a la costa. "La adrenalina es adictiva. Con buen viento, te la pas&aacute;s todo el d&iacute;a navegando y qued&aacute;s destrozado pero feliz.&rdquo; </span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><strong><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&iexcl;Con precaucion!</span></strong></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000; font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;">En 2003 Eduardo Costantini fue noticia y no por alg&uacute;n proyecto inmobiliario exitoso. Costantini sufri&oacute; un tremendo golpe contra las rocas mientras navegaba en kitesurf en Nordelta. En los comienzos del deporte, los accidentes eran comunes y hasta hab&iacute;a fatales. &ldquo;El kite era considerado de alto riesgo y ten&iacute;a mala fama. Por los equipos que se usaban, era un deporte para locos. Uno iba atado sin posibilidad de zafarse.&rdquo; Con el tiempo, los equipos evolucionaron y hoy son s&uacute;per seguros: cuentan con un &ldquo;eyector&rdquo;, y si se suelta la barra, el kite deja de empujar. Isidro y T&oacute;bal insisten en que hay que aprender en una escuela. &ldquo;No conviene aprender con un amigo porque las medidas de seguridad son fundamentales. Hay que aprender con profesionales.&rdquo; El barrilete se engancha a un arn&eacute;s y el kitesurfista no tiene que hacer fuerza con brazos y manos para sostenerlo. S&oacute;lo se preocupa en manejarlo. Con tiempo y pr&aacute;ctica se adquiere sensibilidad. Si sopla lindo, el barrilete se infla y tiene una fuerza impresionante: algunos alcanzan velocidades que superan los 90 kms/hora. Y vaya que saltan: el r&eacute;cord mundial es un vuelo -sin tocar el agua- de m&aacute;s de 20 segundos. Hoy Costantini est&aacute; recuperado y sigue practicando, &iexcl;con m&aacute;s de 60 a&ntilde;os!</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&ldquo;<span style="font-size: x-small;">Casi cualquiera lo puede practicar. No hay que ser ni un genio ni tener experiencia previa en deportes acu&aacute;ticos&rdquo;, comenta T&oacute;bal. Para practicarlo se necesita: kite (barrilete), barra, arn&eacute;s, tabla, salvavidas, pita de seguridad y casco. El equipo se consigue usado o nuevo entre mil y tres mil d&oacute;lares. En el curso b&aacute;sico de aprendizaje se aprende a armar el kite, a despegar y aterrizar. Se aprenden las medidas de seguridad como la desconexi&oacute;n inmediata. </span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal;"><span style="color: #000000; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&ldquo;<span style="color: #000000;">Hoy, haciendo las cosas en forma responsable y con respeto, no se sufren accidentes.&rdquo; Los cursos iniciales de 4 horas cuestan $600, y hay hasta de 12 horas por $1.800. Tobalkites funciona en Pinamar (Parador La Deriva), <span style="font-size: x-small;">en un club en La Plata, y en Punta Rasa (San Clemente). Virtualmente, se lo puede encontrar en <a href="www.tobalkites.com.ar">www.tobalkites.com.ar</a> o en su grupo de Facebook, bajo el mismo nombre. La parte m&aacute;s divertida del curso es el </span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-size: x-small;"><em>Body drag</em></span></span><span style="font-size: x-small;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-style: normal;">, que es desplazarse sobre el agua utilizando la potencia del kite, como si fuera una tabla de surf. Tobalkites es el &uacute;nico centro internacional del pa&iacute;s, es miembro de la IKO (International Kiteboarding Organization). Los alumnos obtienen un carnet que los habilita a alquilar equipos en cualquier lugar del </span></span>mundo.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;">Entre marzo y octubre el viento amaina en el pa&iacute;s. Entonces T&oacute;bal organiza viajes a Chile, Per&uacute;, Brasil y el Caribe, entre otros. Cuenta que en Chile hay vientos &ldquo;que te cag&aacute;s de miedo&rdquo;, que en el Caribe disfruta de las playas y le entra al ron con Coca, y que en Cabo Verde hay que tener cuidado con los tiburones blancos, &ldquo;que <span style="font-size: x-small;"><span style="font-style: normal;">se morfaron a unos cuantos mu&ntilde;ecos&rdquo;. Isidro viaj&oacute; con T&oacute;bal varias veces a Cumbuco, al nordeste de Brasil, donde llegan los vientos alisios desde Africa. Los viajes son de entre 7 y 9 d&iacute;as y cuestan entre 700 y 2.000 d&oacute;lares, de acuerdo con el destino. Isidro y T&oacute;bal sue&ntilde;an con navegar en el Mar Rojo, en las costas de Egipto, uno de los </span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-size: x-small;"><em>points </em></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-style: normal;">del momento en el mundo.</span></span></span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><strong><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Barrilete c&oacute;smico</span></strong></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-style: normal;">Dentro del kite hay tres disciplinas: </span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-size: x-small;"><em>racing, freestyle </em></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-style: normal;">y </span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-size: x-small;"><em>olas</em></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-style: normal;">. T&oacute;bal compite en racing. Dice que se est&aacute; preparando duro para las regatas que quedan en el a&ntilde;o. Las regatas son iguales que las de barcos a vela. La cancha se marca con boyas. El a&ntilde;o pasado T&oacute;bal compr&oacute; un equipo de punta y le empez&oacute; a ir bien: est&aacute; rankeado segundo en el pa&iacute;s y es conocido en todo el continente. Las tablas de racing tienen quillas de 42 cm de largo, entonces no se levantan. Hoy, los m&aacute;s veloces de la regi&oacute;n son brasile&ntilde;os y colombianos. T&oacute;bal compiti&oacute; en campeonatos en Brasil, qued&oacute; octavo en la general, y en Ecuador, qued&oacute; cuarto. &ldquo;Me divierte competir aunque m&aacute;s me interesa difundir el kitesurf.&rdquo;</span></span></span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-style: normal;">Para freestyle (estilo libre) lo ideal es que el agua est&eacute; planchada, sin olas. Ah&iacute; se ve la destreza del piloto. Se puede volar y hacer mortales, entre otras pruebas. Los </span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-size: x-small;"><em>new school </em></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-style: normal;">hacen volar el barrilete m&aacute;s bajo para que empuje con m&aacute;s fuerza. Y hay que ver las caras de los que desaf&iacute;an las olas como surfers. Isidro y T&oacute;bal son dos treinta&ntilde;eros, que est&aacute;n llegando a los cuarenta. Para pasarla cada vez mejor, fueron tentando a otros amigos...y el bicho del kitsurf tambi&eacute;n los pic&oacute;. Hoy forman un grupo de varias familias que sale de vacaciones juntas. Todos disfrutan de la playa y pronto algunos hijos se animar&aacute;n a aprender. La naturaleza, el deporte y la adrenalina se disfrutan mucho m&aacute;s rodeados de buenos amigos y familia. Despu&eacute;s de un d&iacute;a duro en el mar, es hora de abrir una cerveza fr&iacute;a. M&aacute;s tarde a comer y a descansar bien para ma&ntilde;ana volver a volar sobre las olas. </span></span></span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-style: normal;">Por Mart&iacute;n Llamb&iacute;.<br /></span></span></span></span></p>]]></body>
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                    <category><![CDATA[X-tremo]]></category>
                    <pubDate>Fri, 24 Feb 2012 20:19:25 -0300</pubDate><enclosure  url="http://revistabacanal.com.ar/application/output/adjuntos/edd45013d0939a52c9461ff6b7c580f3.jpg" type="image/jpeg"/></item><item>
                    <title><![CDATA[Los correcaminos]]></title>
                    <description><![CDATA[<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;">Los longboard son tablas de skate mas largas y mucho mas rapidas, que pueden alcanzar hasta 130 kms/h. V&eacute;rtigo + velocidad: un cocktail adictivo ciento por ciento.</p>]]></description>
                    <body><![CDATA[<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: helvetica; font-size: small;">En la pista p&uacute;blica de skate y BMX de Barracas se conoce a un pibe que tiene una cicatriz importante en el brazo derecho. La cicatriz est&aacute; rodeada por un tatuaje con forma de pez. El pibe es de Mar del Plata, se llama Federico y fabrica las tablas Cochino, skates largos. Federico tiene actitud para patinar y tiene actitud cuando cuenta sobre la movida de longboard en Mar del Plata y Sierras de los Padres. Para promocionar la marca, un amigo pate&oacute; &iexcl;400 kil&oacute;metros planos!, desde Buenos Aires hasta la ciudad atl&aacute;ntica. Federico se dio un palo importante patinando y de ah&iacute; la cicatriz. Viaja con la novia en un auto medio destartalado y hoy disfrutan de una ma&ntilde;ana de sol. Cuenta que en sus tablas usan algunos materiales iguales a los de las tablas de surf. Es que Mar del Plata es la California argentina. A las tablas las pintan a mano, todo bien artesanal. La primera tabla larga para el reci&eacute;n iniciado cuesta unos $200. A eso habr&aacute; que sumarle otros $600 para los trucks (ejes), ruedas y rulemanes. Los precios del v&eacute;rtigo.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: helvetica; font-size: small;"><strong>La manada</strong></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: helvetica; font-size: small;">El longboard no para de crecer en todo el pa&iacute;s. Algunos hasta los usan en las ciudades como medio de locomoci&oacute;n para ir de un lado a otro. Dentro del longboard hay distintas disciplinas. En el downhill (colina abajo) se trata de ir lo m&aacute;s r&aacute;pido posible en pendientes, cuestas,  monta&ntilde;as. Sin dudas la adrenalina est&aacute; presente: hay profesionales que alcanzaron velocidades de m&aacute;s de 130 kms/h. Bajan por las rutas vestidos con traje de cuero y casco volando arriba de un pedazo de madera con ruedas.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: helvetica; font-size: small;">La cuna del downhill en Argentina es Mendoza. De Mendoza es Juan Guevara, el mejor rider argentino. En mayo, en San Luis, se realiz&oacute; en Potrero de los Funes un campeonato internacional al que fueron riders de Per&uacute;, Chile y Brasil. En estos pa&iacute;ses sobran bajadas, el deporte es popular y los riders la rompen. En Mendoza gan&oacute; Douglas Dalua (un brasile&ntilde;o de m&aacute;s de 110 kilos), que es el Maradona de la actividad: gordito, habilidoso, carism&aacute;tico. Otro s&aacute;bado a la ma&ntilde;ana de sol se conoce en la bajada de la Plaza Mitre a Lucas &ldquo;El Colo&rdquo; Arnoletto (31). La plaza queda a metros de la embajada brit&aacute;nica: hay &aacute;rboles y una calle en bajada con una gran curva hacia Avenida Del Libertador. Ah&iacute;, los que practican downhill alcanzan velocidades de 45 kms/h.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: helvetica; font-size: small;">Son un grupo de unos veinte corredores, de entre 15 y 40 a&ntilde;os, cada uno con su estilo, aunque la mayor&iacute;a usa protecciones. Varios llegan en auto (para nada destartalados) y se mueven en manada. Entre ellos hay una chica de 26, Ana, que empez&oacute; a andar hace poco menos de un a&ntilde;o y est&aacute; fanatizada. Algunos practican freestyle (estilo libre), que es bajar tirando pruebas, caminando sobre la tabla, saltando y as&iacute;. Otros practican freeride, que es bajar pegando derrapadas. Otra disciplina es el slalom, bajar esquivando conos y la &uacute;ltima es el carving, que es ir surfeando pachorro las calles, las pendientes. Surf en cemento.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: helvetica; font-size: small;">&ldquo;El Colo&rdquo; corre downhill para Lab, otra marca nacional de tablas. Tiene tatuado un tibur&oacute;n en la mu&ntilde;eca izquierda y tiene un dedo bien chingado por un golpe que se dio practicando en el Tercer Campeonato Internacional de Mendoza en 2010: un circuito so&ntilde;ado con recorridos de 10 kil&oacute;metros, donde se supera los 70 kms/h. Cuenta que en Mendoza estuvo cinco d&iacute;as entrenando y que conoc&iacute;a la pista de memoria. Tambi&eacute;n que, cuando vio al gordo Dalua llegar, se emocion&oacute;. Ni hablar cuando qued&oacute; mano a mano con el brasile&ntilde;o y en un entrenamiento larg&oacute; detr&aacute;s de &eacute;l, siguiendo a su &iacute;dolo. &ldquo;Era como jugar un picado con Maradona&rdquo;. Pero Dalua es un hombre demasiado veloz y &ldquo;El Colo&rdquo; termin&oacute; fuera de pista. Un palo tremendo, mano destrozada, aunque la pasi&oacute;n por la velocidad hoy sigue intacta. El Colo surfea desde los 15. Cada vez que pod&iacute;a se escapaba con los primos y amigos a Mar del Plata. Hasta iban en invierno a meterse en el mar helado. Un primo ten&iacute;a un longboard pero en aquella &eacute;poca nadie sab&iacute;a bien c&oacute;mo andar. &ldquo;Era medio suicida. Me acuerdo que hab&iacute;a marplatenses con tablas con forma de gota, bien surferas. Se tiraban derecho sin casco a dos mil por hora. Un primo termin&oacute; internado, todo roto. Yo ni me sub&iacute;a.&rdquo;</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: helvetica; font-size: small;"><strong>Seguridad y spots</strong></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: helvetica; font-size: small;">En la actividad el uso de protecciones es fundamental. Los accidentes pueden ser graves y hasta fatales. Adem&aacute;s es importante aumentar la dificultad en forma gradual. En Buenos Aires, por ejemplo, los que empiezan se re&uacute;nen en el Rosedal y en Puerto Madero. Ah&iacute; aprenden a patear y a derrapar en lugares casi planos, que es una de las t&eacute;cnicas de frenado. Con el tiempo, pueden empezar los descensos en Plaza Mitre o en las bajadas picantes al r&iacute;o de Paran&aacute; o Alvear, en Zona Norte. Con tranquilidad, paso a paso, aprendiendo con los que saben. Pura t&eacute;cnica y aerodinamia. &ldquo;El Colo&rdquo; cuenta que en Mendoza hab&iacute;a un peruano que andaba con ruedas viejas, en una tabla que parec&iacute;a un caj&oacute;n de manzanas. Sin embargo, andaba r&aacute;pido y con actitud. &ldquo;Lo que importa es el que va arriba&rdquo;, reflexiona. En Plaza Mitre adem&aacute;s entrenan haciendo equilibrio sobre una faja de unos 5 cms de ancho tirante entre dos &aacute;rboles... como equilibristas de circo. A tanta velocidad, es conveniente no perder el equilibrio. En el grupo est&aacute;n felices porque varios parten por el d&iacute;a a Tandil. Los que viven en esta ciudad plana, tienen que viajar para poder desarrollar buenas velocidades y seguir mejorando. Hace poco estuvieron en San Pedro y volvieron alucinados. &ldquo;Los de Buenos Aires le ponemos huevo, a pesar de una geograf&iacute;a que no nos favorece para entrenar&rdquo;, comenta &ldquo;El Colo&rdquo;. Y se despide para estar un tiempo con la familia. En un rato va a volver, como casi todos los d&iacute;as del a&ntilde;o, a seguir desliz&aacute;ndose como el viento por el pavimento. Para que la adrenalina no disminuya su velocidad. *</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: helvetica; font-size: small;"><em>Texto: Mart&iacute;n Llamb&iacute;</em></span></p>]]></body>
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                    <category><![CDATA[X-tremo]]></category>
                    <pubDate>Tue, 15 Nov 2011 14:48:49 -0300</pubDate><enclosure  url="http://revistabacanal.com.ar/application/output/adjuntos/ee85e342f1ca8a9c02778f7e26a83c26.jpg" type="image/jpeg"/></item></channel>
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