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                <title>Revista Bacanal</title>
                <link>http://revistabacanal.com.ar/</link>
                <description>Revista Bacanal</description>
                <language>es-ar</language>
                <copyright>Copyright 2012</copyright>
                <lastBuildDate>Sat, 19 May 2012 00:00:02 -0300</lastBuildDate>
                <pubDate>Sat, 19 May 2012 00:00:02 -0300</pubDate>
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                    <title><![CDATA[Fina estampa]]></title>
                    <description><![CDATA[<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Canchero, con su onda californiana, de rubias crestas y eterno dorado, su imagen lo acerca m&aacute;s a la de un modelo salido de &ldquo;Vogue&rdquo; que a la de un rudo cocinero</span></p>]]></description>
                    <body><![CDATA[<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;"><strong>Por Pamela Bentel </strong></span><br /><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;"><strong>Fotos Lucila Blumencweig</strong></span><br /><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;"><strong>Producci&oacute;n Lulu Milton</strong></span></p>
<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">La entrevista se desarrolla en su restaurante, <span style="font-style: normal;">La panader&iacute;a de Pablo</span><em>,</em> todo un s&iacute;mbolo de su b&uacute;squeda de lo simple y lo aut&eacute;ntico. Obsesivo y detallista, es el anfitri&oacute;n perfecto: se sienta y se para r&iacute;tmicamente durante toda la sesi&oacute;n. Controla lo que sucede all&aacute;, ac&aacute; y m&aacute;s all&aacute;. Reservado, pareciera que el <em>tete-&agrave;-tete</em> de las autoconfesiones lo incomoda y hasta lo fastidia, pero finalmente gana el Pablo real, lejos del mandato de la perfecci&oacute;n.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;"><a name="_GoBack"></a>Decidido a patear el tablero desde el vamos, siempre de una manera elegante y sobria, fiel a su estirpe, la incursi&oacute;n en la cocina estuvo cerca del esc&aacute;ndalo familiar. Su padre, ofendido por la decisi&oacute;n, lleg&oacute; a ofrecerle un trabajo en la Bolsa con tal de que se dedicara a algo &ldquo;serio&rdquo;. Lamentablemente, no lleg&oacute; a comprobar lo serio que se hab&iacute;a vuelto cocinar para su hijo; falleci&oacute; un tiempo antes de que Pablo abriera su primer restaurante. Tambi&eacute;n sus colegas deben de haber pensado que era poco serio, cuando hace unos a&ntilde;os decidi&oacute; ser la imagen gourmet de la m&aacute;s reconocida multinacional de hamburguesas. &ldquo;Se dio&rdquo;, dice, casi con aceptaci&oacute;n natural. &ldquo;Puede ser que la elecci&oacute;n se debiera a que mi imagen diera bien en c&aacute;mara y coincidiera con el perfil buscado, no lo s&eacute;, no lo analic&eacute; demasiado&rdquo;. Lo que termin&oacute; de convencerlo, m&aacute;s all&aacute; de la oferta econ&oacute;mica, fue el desaf&iacute;o de ponerle alma a una producci&oacute;n en serie. Adem&aacute;s, seguramente, el hecho de romper con lo pol&iacute;ticamente correcto, lo que se intuye, es uno de sus grandes incentivos. </span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Con la profesi&oacute;n, reconoce, tampoco fue amor a primera vista. Se fueron encantando con el tiempo y, varias crisis de por medio, el amor triunf&oacute;, d&aacute;ndole lo que tanto anhelaba: una identidad. Uno de sus grandes promotores, mentor, padrino, adem&aacute;s de amigo, el gran Francis. Mallmann, fue el primero que le abri&oacute; las puertas de su restaurante, para saber de qu&eacute; se trataba.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">De su familia, tambi&eacute;n otros se dedican a la cocina, como su hermana Violeta, eximia pastelera. Pero Pablo escueto resume: &ldquo;Ni un scon hicimos juntos con mi hermana&rdquo;.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Chico bien, de Barrio Parque, acostumbrado a cocina con cocinera y comer con los ni&ntilde;os en el comedor de diario, con los a&ntilde;os se gradu&oacute; en buenos modales y pudo ocupar su sitio en la mesa de los grandes.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">En ese entonces, su m&aacute;xima incursi&oacute;n en la cocina se limitaba a inspecciones espor&aacute;dicas en el horario en que el personal descansaba, en b&uacute;squeda de tesoros como las galletas de c&oacute;ctel o los chocolates importados, que todos sab&iacute;an que exist&iacute;an, pero pocos sab&iacute;an d&oacute;nde encontrarlos.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Con veinte y para la &eacute;poca, hab&iacute;a probado y aprendido a comer una serie de excentricidades no habituales para la mayor&iacute;a que le dieron un buen h&aacute;ndicap de arranque.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Una gran pasi&oacute;n, los caballos, le hubiera dado el perfil para polista, pero en los campos de su familia se dedicaban a los de carrera; los otros, no gozaban de buena reputaci&oacute;n. Largos veranos en el verde hicieron que se criara junto a ellos y les conociera todas las ma&ntilde;as. Todav&iacute;a se sorprende cuando piensa que a su madre nunca la vio andar a caballo, mientras que a &eacute;l le encantan. Y aclara: &ldquo;Era un campo de los de antes, sin PlayStation, ni tele, ni Internet, con mesa de pool y mucho al aire libre&rdquo;. Su conexi&oacute;n con la tecnolog&iacute;a es lo m&iacute;nima indispensable, apenas para mantener la comunicaci&oacute;n.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Con la modernidad de la cocina, que se ha vuelto molecular y de deconstrucci&oacute;n, tampoco comulga. Dice que no logra apasionarlo, aunque reconoce que han roto paradigmas y marcado un estilo. Casero, le gusta disfrutar de refugiarse en sus cuatro paredes. Aunque cada tanto se escape a Uruguay, su amor de medio tiempo. Para una dosis de glamour, no duda de unos d&iacute;as en Par&iacute;s o en Londres y, si se trata de relax y pasarla bien, unas vacaciones en Praia do Rosa, caipirinha y reggae  mediante, y con Juana. La peque&ntilde;a Juana, su ni&ntilde;a de ocho a&ntilde;os, a quien le gusta disfrazarse de Cleopatra para su cumplea&ntilde;os y quien logr&oacute; desvelar al cocinero con su debilidad por las salchichas con pur&eacute;. Hasta que un d&iacute;a muy resuelta le sentenci&oacute; que le hab&iacute;a empezado a gustar el sushi, y el cocinero respir&oacute; en paz.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Eterno adolescente, cuando la pregunta apenas roza la posibilidad de retiro, retruca determinante: &ldquo;｡No! Me veo cocinando muchos a&ntilde;os m&aacute;s&rdquo;. Y quiz&aacute; s&iacute;, para cuando haya un d&iacute;a despu&eacute;s, el deseo de infatigable beach boy lo remita a &ldquo;un restaurante frente al mar&rdquo;.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Deportista, incursion&oacute; en el snowboard y le gusta la bicicleta, pero decididamente el tenis es lo que le hubiera gustado empezar mucho antes.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">No se percibe famoso y hace una mueca desangelada cuando se le pregunta por el mote de &ldquo;cocinero concheto&rdquo; con el que lo ajusticiara alg&uacute;n colega. Y concluye: &ldquo;De &uacute;ltima, soy aut&eacute;ntico y no traiciono mi esencia&rdquo;. </span></p>]]></body>
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                    <category><![CDATA[Cocineros]]></category>
                    <pubDate>Thu, 10 May 2012 16:06:27 -0300</pubDate><enclosure  url="http://revistabacanal.com.ar/application/output/adjuntos/bc0c833fc7be03696d231ebf66df8a13.jpg" type="image/jpeg"/></item><item>
                    <title><![CDATA[Actitud rocker]]></title>
                    <description><![CDATA[<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small;">Cocinera al natural con desenfado y arrebatos de honestidad brutal, cautiva tanto a foodies de canales gourmet como a las se&ntilde;oras Petronas.</span></p>]]></description>
                    <body><![CDATA[<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Cuando habla sus ojos lanzan chispas, ella se apasiona y sus gestos avivan las llamas. Narda se planta, asume una posici&oacute;n y se compromete con las cuestiones. No le interesa agradar m&aacute;s de la cuenta ni congraciarse con lo que no le va. Siente s&iacute; la necesidad de ser cre&iacute;ble, y eso su p&uacute;blico creciente lo confirma y agradece. </span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Combativa, cr&iacute;tica de los marketineros de empresas de alimentos que tergiversan realidades, sentencia lapidaria: &ldquo;Un d&iacute;a venden celulares, al otro heladeras, al siguiente, el alimento para tus hijos, y muchas veces, sin siquiera entender la responsabilidad que eso implica&rdquo;. Por eso no duda en hacerles saber que &ldquo;me chupa un h&hellip;&rdquo;, cuando le vienen con sus informes prefabricados y de realidad virtual de los grupos de opini&oacute;n.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Trata de dominar su lengua filosa y sin filtro. Sabe que en momentos de sobrecocci&oacute;n suele inmolarse. Con los a&ntilde;os aprendi&oacute; que no siempre ese es el mejor camino, y por eso intenta ser m&aacute;s cauta sobre qu&eacute; decir y qu&eacute; callar, a&uacute;n sin dejar de tomar el toro por las astas.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">En una sociedad que rinde culto a las l&iacute;neas h&iacute;per esbeltas y se envicia con productos light y soluciones express, su m&aacute;ximo desaf&iacute;o es que valorar una cocina sabrosa, saludable, que d&eacute; ganas y en tiempos reales y posibles, cotice en alza.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Confiesa que en lo personal, la relaci&oacute;n cuerpo-comida pasa por distintas &eacute;pocas en las que se siente m&aacute;s o menos c&oacute;moda con su envase. Pero a esta altura, le cabe la explicaci&oacute;n de que hay distintos biotipos, y a ella comer le encanta, por lo que no piensa privarse del asunto. Y agrega desafiante: &ldquo;Si quieren ver culos, hay otros 20 canales. El m&iacute;o es m&aacute;s grande y pretende tener algo interesante que decir, m&aacute;s que mostrarse&rdquo;.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;"><strong>SOBREDOSIS DE TEV&Eacute;</strong></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Dif&iacute;cilmente hoy alguien la imagine jugando con barbies o haci&eacute;ndoles ropa, pero fue parte de su ni&ntilde;ez, casi como un acto reflejo heredado de su madre dise&ntilde;adora y fot&oacute;grafa, que le transmiti&oacute; el encanto por la moda y la est&eacute;tica. Se reconoce como una chica estimulada a biber&oacute;n de tev&eacute;, con largas sesiones de Los &aacute;ngeles de Charly, su favorita, La mujer maravilla y la otra bi&oacute;nica. </span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Criada en un &aacute;mbito de creativos, donde la libertad de ser y hacer siempre estuvo al alcance de la mano, el cocinar y comer rico eran parte de la rutina diaria. La conciencia saludable y nutritiva de la cuesti&oacute;n, influjo materno; el lado m&aacute;s oscuro, pesado y suculento del men&uacute; lo aportar&iacute;a pap&aacute;. Su estad&iacute;a hasta los 7 a&ntilde;os en Caracas le sirvi&oacute; para ampliar el panorama de su paladar. Hija &uacute;nica hasta los 16 y de padres separados desde siempre, confiesa haberse valido de los beneficios del caso, especialmente cuando se trataba de viajar por partida doble, o de tener la posibilidad, siempre, de probar m&aacute;s de una opci&oacute;n, y reconoce que de vez en cuando ha sufrido las &iacute;nfulas del s&iacute;ndrome de hija sola.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Cuando lleg&oacute; la hora de darle forma a su vida y decidir qu&eacute; estudiar, eligi&oacute; para &eacute;l mientras tanto hacer un curso de cocina, de esos para se&ntilde;oras con tiempo. Como cuenta literal: &ldquo;Estaban las se&ntilde;oras paquetas y yo&rdquo;. El detalle es que a cargo del mismo estaba Francis Mallmann, que aunque en su caso no significara m&aacute;s que unas buenas lecciones de cocina, luego de las cuales partiera como cualquier hijo de vecino a un a&ntilde;o en Par&iacute;s, fue un puntapi&eacute;. All&aacute;, de pasant&iacute;a, segu&iacute;a pensando a qu&eacute; se iba a dedicar, mientras se enraizaba junto a los fuegos. &ldquo;De vuelta y s&oacute;lo para hacer algo con amigos y porque me divert&iacute;a, pero lejos de pensar en el negocio o en la plata, pusimos un restaurante, Club Zen&rdquo;. No ser&iacute;a el &uacute;nico, luego de la segunda experiencia con local propio, particip&oacute; del start up del m&iacute;tico La Corte. Y despu&eacute;s el boom.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Doce a&ntilde;os de exposici&oacute;n medi&aacute;tica en el cable recorriendo mundos y mercados, maridando m&uacute;sicas y sabores, la hicieron due&ntilde;a de un estilo propio, m&aacute;s cercano a las nuevas generaciones, bastante poco dispuestas a que su experiencia culinaria pase por largas y tediosas jornadas en la cocina. Sin embargo, como todas son puntas de un mismo ovillo, el m&aacute;s cl&aacute;sico canal para la mujer la convoc&oacute; para reversionar a una legendaria ec&oacute;noma, y aunque iba a decir que no, dijo que s&iacute;.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Amiguera, le gusta estar rodeada de su gente y disfruta del clima de comunidad, lo que queda de manifiesto hasta en su equipo de trabajo. Sus amigos son los de toda la vida y cada a&ntilde;o organiza un fin de a&ntilde;o a puro festejo convocando a unos cuantos de ellos dispersos por el mundo, en una playa de Brasil. La entusiasman los cumplea&ntilde;os, especialmente el propio, y acota: &ldquo;Como buena leonina, me encanta que me llamen para saludarme&rdquo;.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Su lugar en el mundo, &ldquo;cualquier playa de agua caliente&rdquo;, donde no duda en &ldquo;irme a la mierda&rdquo;, si la realidad la supera, as&iacute; sea, a la mitad de cualquier proyecto, &ldquo;al menos por una semana&rdquo;.O escaparse cualquier d&iacute;a, a disfrutar de una m&aacute;scara de barro con amigas, todas echadas en un camastro al aire libre.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Semin&oacute;mada va adonde sea, siempre y cuando sepa que vuelve.Su perdici&oacute;n m&aacute;s banal, los zapatos: ac&aacute;, de Mishka; afuera, de Pierre Hardy, pero no los cuenta, le da verg&uuml;enza, el n&uacute;mero ser&iacute;a una provocaci&oacute;n.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Para cuando baje el tel&oacute;n, le tienta la idea de seguir recorriendo el mundo, aunque le preocupa si estar&aacute; en estado para movilizarse. De los &uacute;ltimos hitos en su vida, el m&aacute;s significativo es Leia, su hija. Que aunque trascendente, no dej&oacute; de incorporar a su rutina diaria con toda la naturalidad y el desparpajo que le pertenecen, como un ingrediente m&aacute;s. El nombre surgi&oacute; porque &ldquo;quer&iacute;a una hero&iacute;na, pero que no fuera ni gato, ni pelotuda, y adem&aacute;s me gustaban sus trenzas&rdquo;.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Categ&oacute;rica, Narda no imposta. Es lo que hay y no tiene problema en mostrarlo.</span></p>
<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: x-small;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Por Pamela Bentel</span></em></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: x-small;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Fotos Lucila Blumencweig</span></em></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: x-small;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Producci&oacute;n Lulu Milton</span></em></span></p>]]></body>
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                    <category><![CDATA[Cocineros]]></category>
                    <pubDate>Wed, 28 Mar 2012 18:25:53 -0300</pubDate><enclosure  url="http://revistabacanal.com.ar/application/output/adjuntos/269c395d5c603508a11275c90b3a706a.jpg" type="image/jpeg"/></item><item>
                    <title><![CDATA[Corsario gastronómico]]></title>
                    <description><![CDATA[<p>Viajero y lector incansable, cocinero del verdadero rock &amp; roll, corsario ilustrado con brillo en la mirada y lengua filosa.</p>]]></description>
                    <body><![CDATA[<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;">Paul Azema no tiene lado B. Justamente, el costado que esta secci&oacute;n busca revelar, para exponer el perfil menos conocido del cocinero en cuesti&oacute;n. Todo su ser es su lado B. Como la luna, siempre muestra una sola cara, la suya propia. No vende otro personaje porque &eacute;l es un personaje en s&iacute; mismo, aunque reniegue de toda clasificaci&oacute;n. Su nombre supone un significado de peso para la gastronom&iacute;a local, que la grey culinaria vern&aacute;cula todav&iacute;a no pudo descifrar.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Sentados a la mesa oval de Azema Exotic Bistr&oacute;, su restaurante de Palermo Hollywood, resulta imposible no hablar de gastronom&iacute;a, por m&aacute;s que el encuentro intente esquivar su faceta culinaria, filosa como su labia.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><strong>Hombre de hierro</strong></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Paul naci&oacute; en Buenos Aires, el menor de tres hijos de un matrimonio franco argentino de corte intelectual. Su padre Jean-Henri Azema naci&oacute; en la Isla de la Reuni&oacute;n, actual colonia francesa que en Par&iacute;s llaman Metropol. Jean Azema fue un poeta y diplom&aacute;tico bastante controvertido por sus simpat&iacute;as pol&iacute;ticas, que siempre apoy&oacute; el destino culinario de su hijo predilecto.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Un viaje inici&aacute;tico a Par&iacute;s le abri&oacute; a Paul la cabeza, nada menos que en Mayo del &rsquo;68. Tremendo shock social y cultural que lo marc&oacute; para siempre. Al volver, en Ezeiza, su madre no pudo reconocerlo. Ac&aacute; se recibi&oacute; de licenciado en Sociolog&iacute;a, en un momento pesado, de plomo. Y su r&iacute;o sigui&oacute; otro. &ldquo;La sociolog&iacute;a no es una cosa que estudi&eacute; un par de cap&iacute;tulos y despu&eacute;s me olvid&eacute;: es un background cultural, la valija que queda siempre dentro de tu cabeza. Un cacho de cultura. Siempre me interes&oacute; la historia: mi viejo era escritor, un tipo muy culto. Y mi vieja estudi&oacute; filosof&iacute;a y le gustaba el arte.&rdquo;</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Pero Paul so&ntilde;aba con su propio restaurante. Viaj&oacute; a Francia como aprendiz en un dos Estrellas Michelin. Fue por seis meses y se qued&oacute; seis jugosos a&ntilde;os, en constante movimiento.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">&ldquo;La cocina es algo que te define como ser en el mundo&rdquo;, dispara. &ldquo;Es parte del goce de la vida, como la piel de una mujer que a uno le gusta. Como la m&uacute;sica, es la extensi&oacute;n hacia la cultura, el sentir y el placer. Tanto hacerla como ingerirla: sobre todo ingerirla&rdquo;, remata con humor, m&aacute;s negro que blanco. Y sigue: &ldquo;La cocina tiene m&aacute;s que ver con los momentos de la historia que con la experimentaci&oacute;n del plato en s&iacute;&rdquo;, confiesa, embelesado con el siglo XIX, fant&aacute;stico para las artes y las ciencias. La recreaci&oacute;n de los grandes momentos de la cocina francesa. &ldquo;Me siento como un corsario gastron&oacute;mico al servicio de Francia. Representante de una Francia olvidada, colonial, sin reivindicar el colonialismo, pues soy hijo del colonialismo&rdquo;, apunta. &ldquo;Mi cocina es m&aacute;s del pasado que del futuro. No me gusta el futuro. La cocina del futuro creo que va a ser lo que se pueda conseguir.&rdquo;</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Extra&ntilde;a confesi&oacute;n de una mente visionaria, proveniente de aqu&eacute;l que se adelant&oacute; a su &eacute;poca, all&aacute; por los 80&rsquo;s, cuando la rompi&oacute; con La Tartine, restaurante de vanguardia absoluta, donde se debe haber vendido el primer ceviche de Argentina, visitado por la bohemia local y burgueses gourmet.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">&ldquo;Los grandes restaurantes est&aacute;n muy lejos de ser revolucionarios. Los frecuentan los tipos que tienen para pagar. A Maxim&rsquo;s iban los oficiales alemanes, era su cuartel general. Igual, yo sigo la palabra de Paul Bocuse: &lsquo;es preferible comer un buen foie gras una vez al a&ntilde;o que una golosina todos los d&iacute;as.&rsquo; &rdquo;</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Azema significa hombre de hierro en occitano, dialecto de ese territorio que comprende el sur de Francia y el norte de Catalu&ntilde;a, de un pueblo lejano, ajeno a sus monarqu&iacute;as ancestrales. Paul parece haber heredado sus f&eacute;rreas convicciones: &ldquo;En nuestro pa&iacute;s el tipo que pasa penurias no tiene tiempo de ser vegetariano&rdquo;.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Cuando le pregunto al que cocin&oacute; en los 90&rsquo;s para decenas de bandas de rock (siendo en ese momento el chef de Morocco -templo de la noche porte&ntilde;a- y deslumbrando con el buffet froid del mediod&iacute;a en Happening Madero al mismo tiempo), c&oacute;mo ve hoy la movida de Buenos Aires, me dice: &ldquo;Buenos Aires intenta ser un remedo de ciudad cosmopolita, con comida de todos los tipos, aunque todav&iacute;a la autenticidad est&aacute; por verse: hay algunos lugares m&aacute;s o menos aut&eacute;nticos (me incluyo) y el resto es argentinada. No hay un solo restaurante mexicano verdadero. Hay un par de chinos bastante aut&eacute;nticos, un par de japoneses buenos&hellip;Hubo cosas, como ese tailand&eacute;s de Recoleta, donde cocinaban las mujeres de los funcionarios de la embajada, pero que no dur&oacute;. Hoy hay algunos, muy pocos. Porque si es demasiado aut&eacute;ntico no funciona&rdquo;. Ser&aacute; por la raz&oacute;n que sostiene, firme, como un wok: &ldquo;Los argentinos, de un restaurante aman tres cosas: el aire acondicionado, los ba&ntilde;os y las sillas. En Azema no tengo ninguna de las tres, ac&aacute; viene la gente por otro motivo&rdquo;.</p>
<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;"><em>Texto Ernesto Oldenburg</em></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><em>Fotos Lucila Blumencweig</em></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><em>Producci&oacute;n  Lulu Milton</em></p>]]></body>
                    <guid>http://revistabacanal.com.ar/nota/revista/78/corsario-gastronomico</guid>
                    <link>http://revistabacanal.com.ar/nota/revista/78/corsario-gastronomico</link>
                    <category><![CDATA[Cocineros]]></category>
                    <pubDate>Wed, 28 Mar 2012 18:15:38 -0300</pubDate><enclosure  url="http://revistabacanal.com.ar/application/output/adjuntos/ad108e91b474c8019fe93d55f9e7363f.jpg" type="image/jpeg"/></item><item>
                    <title><![CDATA[Mamita]]></title>
                    <description><![CDATA[<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: Arial,sans-serif; font-size: small;"><span lang="es-AR">La chica que hizo de su maternidad una marca registrada y lleg&oacute; a la fama patinando con enormes tortones merengados en la mano, es mucho m&aacute;s que una cara bonita, </span></span></p>]]></description>
                    <body><![CDATA[<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-AR"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR">Detr&aacute;s de su imagen angelical, mezcla de </span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR"><em>Meg Ryan</em></span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR"> en </span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR"><em>Un &aacute;ngel enamorado</em></span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR"> y </span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR"><em>Annie </em></span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR">cantando </span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR"><em>Tomorrow, </em></span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR">esconde un perfil p&iacute;caro y desenfadado acostumbrado a ir al frente. </span>Confesa varonera, se cri&oacute; en un mundo de hombres. Dos hermanos mayores con varios amigos y primos siempre alrededor, no le dejaron otra alternativa que aprender a manejarse y sobrevivir en un mundo saturado de testosterona: &ldquo;La segunda vez que fui de pollera al jard&iacute;n de infantes y s&oacute;lo me quer&iacute;an ver la bombacha, entend&iacute; las reglas&rdquo;. El resultado, la predestinada princesita, ya de pantal&oacute;n, disfrut&oacute; de embarrarse, jugar al f&uacute;tbol, trepar &aacute;rboles, correr carreras de bicicleta y andar en la calle. Aunque puertas adentro de su habitaci&oacute;n, siempre prefiriera cuidar de sus mu&ntilde;ecas, que la acompa&ntilde;aron hasta bien entrada la adolescencia, o jugar a tomar el t&eacute;.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-AR"><span style="font-family: Arial,sans-serif; font-size: small;">A la cocina le tom&oacute; gusto en lo de su abuela, mientras que en su casa esperaba para practicar a que sus padres salieran o la llegada de sus hermanos y todo el equipo de rugby para prepararles un suculento tercer tiempo. Entiende que la cocina es una forma de expresar atenci&oacute;n, afecto, cuidado y reunir a la gente, no s&oacute;lo un mimo para la panza, si no tambi&eacute;n para el alma. Por eso la cena en su casa, es un ritual sagrado.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-AR"><span style="font-family: Arial,sans-serif; font-size: small;">Maru mujer se reconoce absolutamente coqueta, aunque sin ninguna de esas excentricidades propias de las divas. Su m&aacute;xima debilidad, dejarse mimar y que la peinen, la maquillen, le hagan las manos y masajes. Divertida se acuerda de su etapa de &ldquo;noviera empedernida&rdquo;. Entre risas aclara, &ldquo;era brava,  todos noviazgos cortos y r&aacute;pidos, porque me cansaba&rdquo;. Etapa a la que el extravagante mundo de los cocineros no qued&oacute; indemne. Para ese entonces comenzaba a conocer la particular y vertiginosa vida dentro de las cocinas, trabajaba con Francis Mallmann y recorr&iacute;a restaurantes europeos en busca de experiencia. </span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR">Pero su realidad estaba mucho m&aacute;s cerca de lo que ella cre&iacute;a, en Bernardo, marido y socio en este proyecto de armar una gran familia y ya casi tan famoso y medi&aacute;tico como ella. &ldquo;Es &eacute;l el que me alienta a ir a los eventos y se pone a hablar con la gente; yo soy m&aacute;s reacia a salir, me da fiaca&rdquo;, revela. A &eacute;l, uno de los mejores amigos de sus hermanos, lo conoc&iacute;a desde chico, lo que obviamente durante mucho tiempo lo dej&oacute; fuera de toda posibilidad: &rdquo;Nunca nos dimos pelota, adem&aacute;s tampoco era el santo de la espada y yo pensaba que s&oacute;lo me quer&iacute;a para apretar&rdquo;, su crudo an&aacute;lisis del porqu&eacute; se demor&oacute; en divisarlo. Sin propon&eacute;rselo ni proyectar demasiado, juntos fueron construyendo, d&iacute;a a d&iacute;a, una historia que ya lleva 17 a&ntilde;os. La receta, seg&uacute;n cuenta, mucha independencia, mucho humor ante todo y una escapada privada cada semana donde &eacute;l la sorprende llev&aacute;ndola a comer a lugares por descubrir y que ella admite, espera con ansias. Lo que no quita que puesta a fantasear y, llegado el caso, al mejor estilo Marilyn, no dudar&iacute;a en cantarle el Happy Birthday a </span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR"><em>Hugh Hackman</em></span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR">, el morocho irresistible de </span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR"><em>Australia</em></span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR">. &iexcl;Perd&oacute;n, Bernie!</span></span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-AR"><span style="font-family: Arial,sans-serif; font-size: small;"><strong>Vers&aacute;til como el dulce de leche</strong></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR">La fama la tom&oacute; de forma natural, porque tampoco nunca la busc&oacute;, de hecho cuando la convocaron al casting de </span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR"><em><span style="text-decoration: none;">Util&iacute;sima</span></em></span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR"> pens&oacute; que se trataba de una broma y no estaba segura de presentarse. M&aacute;s tarde la delgada l&iacute;nea entre su vida p&uacute;blica y la privada se ir&iacute;a desdibujando a tal punto, que cada uno de sus embarazos pasaron a ser un hecho p&uacute;blico auspiciado en los medios y hasta el momento m&aacute;s dif&iacute;cil de su vida, la muerte de uno de sus hijos, lo enfrent&oacute; delante de las c&aacute;maras. A esta altura de la charla el tema se vuelve obvio y la pregunta de c&oacute;mo ese hecho cambi&oacute; su vida, obligada. Su mirada perpleja se siente descubierta y muy lentamente trata de hilar las palabras exactas que mejor expliquen, lo inexplicable. &ldquo;A partir de ah&iacute; sent&iacute; que cualquier cosa en la vida me pod&iacute;a pasar y todo me dio mucho m&aacute;s miedo, especialmente que me volviera a suceder&rdquo;, su honesta y asumida confesi&oacute;n. Quiz&aacute;s por eso, su forma m&aacute;s aguerrida y valiente de confrontar ese demonio y demostrarse que podr&aacute; superarlo, es generando m&aacute;s vida. As&iacute; deba aprender a convivir con esa dolorosa cicatriz para siempre. </span></span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-AR"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR">Sue&ntilde;a con ser una abuela muy</span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span lang="es-AR"> presente, como su propia madre. Una matriarca que logre reunir a toda su numerosa familia alrededor de una mesa.</span> Equilibrada en sus gustos reconoce que se resiste a los excesos de todo tipo. La fastidia la desprolijidad y sentencia que la regla N&deg; 1 de convivencia en su casa es: &ldquo;No pillar fuera, sobre la tabla, y siempre tirar la cadena&rdquo;. Todo un reflejo de la forma en que le gusta conducirse. Prefiere sabores sin estridencias, como un scon o un bud&iacute;n de lim&oacute;n. Y si tuviera que definirse como alguno de los productos que habitualmente usa en su reposter&iacute;a, no duda en que ser&iacute;a un dulce de leche, &ldquo;pero de buena calidad&rdquo;, aclara. Dulce, pero no empalagoso, vers&aacute;til, flexible, suave y siempre dispuesto a sorprender con todo tipo de combinaciones. </span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-AR"><span style="font-family: Arial,sans-serif; font-size: small;">De tanta exposici&oacute;n, lo que m&aacute;s le divierte es su conexi&oacute;n con la gente y est&aacute; segura de que el &eacute;xito de esa llegada radica en que &ldquo;soy igual del derecho que del rev&eacute;s, una persona normal, con una vida com&uacute;n, como cualquiera&rdquo;.</span></p>
<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-AR"><em><span style="font-size: x-small;">Por <span style="font-family: Arial,sans-serif;">Pamela Bentel</span></span></em></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-AR"><em><span style="font-family: Arial,sans-serif; font-size: x-small;">Fotos Lucila Blumencweig</span></em></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-AR"><em><span style="font-family: Arial,sans-serif; font-size: x-small;">Producci&oacute;n Lul&uacute; Milton</span></em></p>]]></body>
                    <guid>http://revistabacanal.com.ar/nota/revista/77/mamita</guid>
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                    <category><![CDATA[Cocineros]]></category>
                    <pubDate>Wed, 28 Mar 2012 17:57:46 -0300</pubDate><enclosure  url="http://revistabacanal.com.ar/application/output/adjuntos/38209c3814fa78356bbc19d7743e1f7f.jpg" type="image/jpeg"/></item><item>
                    <title><![CDATA[Samurai enjaulado]]></title>
                    <description><![CDATA[<p>Con estampa japonesa y esp&iacute;ritu zen, Iwao Komiyama disimula su verdadera argentinidad.</p>]]></description>
                    <body><![CDATA[<p><span style="font-size: small; font-family: helvetica;">Su fachada nipona lo condena. A simple vista podr&iacute;a pasar por experto  karateca, monje budista o el se&ntilde;or tintorero, como sugiere durante la  producci&oacute;n fotogr&aacute;fica. Por herencia y apego, Iwao result&oacute; cocinero, o  mejor dicho, itamae -m&aacute;xima categor&iacute;a en el organigrama culinario  japon&eacute;s-, m&aacute;s all&aacute; que su t&iacute;tulo universitario, por designio paterno,  diga &ldquo;arquitecto&rdquo;. De chico le gustaba dibujar y dejarse llevar por el  hecho creador y creativo en s&iacute; mismo: &ldquo;Me pasaba horas dise&ntilde;ando aviones  y armando mis propios modelos&rdquo;, a saber, ingeniero aeron&aacute;utico, lo que  le qued&oacute; pendiente. Aunque supo adquirir la capacidad de volar con los  pies bien sobre la tierra. </span></p>
<p><span style="font-size: small; font-family: helvetica;">Tercero de cuatro hermanos varones, hijo de un agregado cultural  fil&oacute;sofo, eminencia en religiones asi&aacute;ticas y experto en budismo -pero  al tanto de los placeres terrenales, especialmente los de la buena  mesa-, padre y abuela marcaron su camino en la gastronom&iacute;a. De avanzada,  fueron due&ntilde;os del primer Sushi-bar de la Argentina, en los 70's. El  restaurante fue siempre su h&aacute;bitat natural, primero correteando entre  las mesas, para luego caer bajo los influjos de las tempuras, las  combinaciones de colores y texturas y los cortes precisos, sin descuidar  los detalles racionales del negocio, su disciplinado rasgo oriental. Un  entrenamiento cuasi militar que ya a los 15 potenci&oacute; su esp&iacute;ritu  revolucionario y defensor de las causas justas. Tanto, como para  organizar una revuelta estudiantil por el aumento de la cuota escolar,  logrando que nadie pagara durante un mes hasta que la bajaran.</span></p>
<p><span style="font-size: small; font-family: helvetica;">Hecho que, sumado a otros (como plant&aacute;rsele a su maestro de artes  marciales, a donde lo hab&iacute;an mandado para encauzar su energ&iacute;a  combativa), le valiera de su padre el mote de &ldquo;samurai enjaulado&rdquo;. El  mismo esp&iacute;ritu que, agazapado bajo un aparente halo de calma zen,  esconde un argento de pura cepa. Loco por el f&uacute;tbol, reconoce: -&ldquo;no me  gusta perder a nada&rdquo;. Hincha de River, todav&iacute;a se agita al recordar el  descenso a la B. El resto de su argentinidad -porque naci&oacute; en estas  pampas- la declara en su amor por la tira de asado.</span><br /> <br /><span style="font-size: small; font-family: helvetica;"><strong> El buda culinario</strong></span><br /><span style="font-family: helvetica; font-size: small;"> Luego de a&ntilde;os de domar fuegos y varias millas de viajes de  perfeccionamiento, lleg&oacute; su programa del canal elgourmet.com. La  exposici&oacute;n medi&aacute;tica, sumada al auge por el sushi, el raw food y la  tendencia de mixar t&eacute;cnicas, productos y culturas, le dieron el impulso  necesario para acercarse a sus fervientes seguidores, que lo veneran  casi como a un Buda culinario. La popularidad tambi&eacute;n sirvi&oacute; para  difundir su arte y lo m&aacute;s rico de la cultura japonesa, en especial por  el resto de Latinoam&eacute;rica, lo que en 2009 le mereci&oacute; el reconocimiento  del gobierno japon&eacute;s como mejor cocinero &iacute;dem, fuera de Jap&oacute;n. El detalle: ser el primer japon&eacute;s no nato en la isla en obtener el galard&oacute;n.</span><br /> <br /><span style="font-size: small; font-family: helvetica;"> N&oacute;made por elecci&oacute;n, uno de sus grandes placeres es recorrer el mundo y  variar escenarios; el otro, compartir el tiempo con sus afectos m&aacute;s  cercanos. Casado con quien hoy le maneja su agenda e imagen -una  descendiente de franceses que, seg&uacute;n Iwao, es muy buena cocinera-,  confiesa: &ldquo;Puertas adentro, es ella quien tiene la sart&eacute;n por el mango, y  hasta yo como con cubiertos tradicionales y ella con palitos&rdquo;. Padre de  una adolescente de estas &eacute;pocas, tambi&eacute;n se hace tiempo para una  hamburguesa, aunque sea bastante m&aacute;s reticente a la hora de comulgar con  la sobreestimulaci&oacute;n comunicativa de blackberrys y redes sociales:  &ldquo;Todo queda en el ambiguo mundo virtual. Con tres palabras nada se  define&rdquo;, su cruda observaci&oacute;n. M&aacute;s tradicional, sigue apostando a las  conversaciones mir&aacute;ndose a los ojos. Vers&aacute;til, abierto a dejarse  sorprender y a nutrirse por el espacio que lo rodea, siempre altern&oacute;  mundos tan dis&iacute;miles que terminaban por parecerse, motivo de su &uacute;ltimo  libro, "De Tokio a Am&eacute;rica". De tono intimista, adem&aacute;s de sus mejores  recetas, el libro guarda las vivencias y percepciones de alguien que  transitando lados opuestos, entendi&oacute; c&oacute;mo todo tiene que ver con todo, y  c&oacute;mo la cocina de los pueblos es una inequ&iacute;voca forma cultural de  manifestarlo. Distintos lugares y costumbres, pero sabores, productos y  procedimientos que se repiten y guardan la misma esencia. Un juego de  experimentaci&oacute;n, reflejo de su propia cocina. Sorprender, estimular  paladares, romper con lo establecido, pero siempre respetando lo  original y destacando lo genuino, para conquistar la armon&iacute;a y lograr lo  &uacute;nico. Por eso arenga a sus alumnos: &ldquo;Que tu plato no se parezca a nada  m&aacute;s que a vos mismo, as&iacute; sea, distinto a todo lo conocido&rdquo;. *</span></p>]]></body>
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                    <category><![CDATA[Cocineros]]></category>
                    <pubDate>Tue, 15 Nov 2011 14:50:39 -0300</pubDate><enclosure  url="http://revistabacanal.com.ar/application/output/adjuntos/4226eb0654202835920cc7566a87e677.jpg" type="image/jpeg"/></item></channel>
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