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			<title>Revista Bacanal</title>
			<link>http://revistabacanal.com.ar/</link>
			<description>Revista Bacanal</description>
			<language>es-ar</language>
			<copyright>Copyright 2012</copyright>
			<lastBuildDate>Thu, 23 Feb 2012 00:00:01 -0300</lastBuildDate>
			<pubDate>Thu, 23 Feb 2012 00:00:01 -0300</pubDate>
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			    <title><![CDATA[La mujer detrás del maquillaje]]></title>
			    <description><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm;">Del cine nacional al jurado de Cannes, Martina Guzm&aacute;n nunca se quedar&aacute; en su casa esperando a que le llegue trabajo.</p>]]></description>
			    <body><![CDATA[<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-bottom: 0cm;">El delineador se posa sobre el p&aacute;rpado derecho de la mujer y ella, de golpe, se calla. Con los ojos cerrados y un mate humeante en la mano que no se mueve, se acomoda en la silla en silencio mientras el maquillador termina de aplicar los toques finales de su trabajo. No hay prohibici&oacute;n de hablar, pero ella prefiere esperar. Es que a Martina Gusm&aacute;n,actriz, productora, madre y futura psic&oacute;loga, no le alcanza con tener la boca libre para expresarse. Necesita, literalmente, de todo el cuerpo. Es imposible saber si esto es a causa de su formaci&oacute;n como actriz, que empez&oacute; a los siete a&ntilde;os en una escuela de arte a la que iba por las tardes despu&eacute;s del colegio, lo cierto es que Gusm&aacute;n no hace nada a medias. Para su papel en La vida nueva, pel&iacute;cula que se estrenar&aacute; en las pr&oacute;ximas semanas, aprendi&oacute; a tocar el piano con dos piezas que nadie recomendar&iacute;a a un principiante: una de Schumann y otra de Bach. Hija de un profesor de teatro y de una vestuarista de cine, ser actriz fue siempre su intenci&oacute;n y deseo. El escenario fue el primer terreno de juegos de la joven Martina, que recuerda que acompa&ntilde;aba a su pap&aacute; al teatro desde chica para maquillarse y disfrazarse. Pero en un momento dado la actuaci&oacute;n perdi&oacute; su encanto y el mundo detr&aacute;s de la c&aacute;mara le llam&oacute; la atenci&oacute;n. Consigui&oacute; un meritorio en producci&oacute;n a trav&eacute;s de su madre, y le gust&oacute; tanto el trabajo que hizo una carrera en ese rubro. Hasta la fecha, catorce pel&iacute;culas. Fue como productora que conoci&oacute; a quien es hoy su marido, el director de cine Pablo Trapero. &ldquo;El siempre me insist&iacute;a para que volviera a actuar. Hasta que finalmente en Nacido y criado hicimos una prueba piloto, una semana de rodaje para ver c&oacute;mo nos llev&aacute;bamos en el set. Es un papel chiquito y lo pensamos as&iacute;, porque no es lo mismo el v&iacute;nculo productora-director que actriz-director, es muy distinto. Y la verdad fue que nos llevamos s&uacute;per bien. A m&iacute; me dieron un mont&oacute;n de ganas de volver a actuar y planificamos juntos hacer Leonera. Ah&iacute; ya fue un protag&oacute;nico y lo empezamos a pensar desde el arranque&rdquo;, detalla. El resto es historia. una vocera laica Una mujer que debe enfrentarse con la crianza de su hijo dentro de una prisi&oacute;n. Una joven m&eacute;dica inmersa en el impiadoso detr&aacute;s de escena de una guardia de hospital. Desde Leonera a Carancho, de a poco comienza a delinearse el perfil de los personajes que la atraen a Gusm&aacute;n.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><strong>-Est&aacute;s muy identificada con historias intensas. &iquest;Busc&aacute;s esos papeles a prop&oacute;sito?</strong></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">-Hay una parte m&iacute;a que se siente atra&iacute;da por estos personajes que tienen una connotaci&oacute;n m&aacute;s social. Hay algo de eso de la actuaci&oacute;n que me gusta. Esa posibilidad que tiene el actor de ser vocero de situaciones que por ah&iacute; mucha gente desconoce. Representar a personas en sus historias y, de repente, develar una realidad desconocida. Para Leonera estuve casi un a&ntilde;o yendo a c&aacute;rceles de mujeres, y durante mi investigaci&oacute;n para Carancho estuve seis meses haciendo guardias m&eacute;dicas en un hospital en Gonz&aacute;lez Cat&aacute;n.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><strong>- Da la impresi&oacute;n de que eleg&iacute;s tus roles porque te van a dar la chance de meterte en un mundo que te interesaba previamente.</strong></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">-Exacto. Siempre fui eligiendo los roles como intuitivamente, pero s&iacute;, siempre fue tambi&eacute;n en funci&oacute;n de un mundo que me interesaba explorar, un personaje que sent&iacute;a que ten&iacute;a un desaf&iacute;o personal. De hecho, hice Una bala para el Che, una pel&iacute;cula uruguaya que se estrena este a&ntilde;o, porque me interes&oacute; mucho lo que me dec&iacute;a este personaje. Una militante de fines de los 60, estudiante de psicolog&iacute;a en los momentos previos a la dictadura militar en Uruguay. Hay muy pocas pel&iacute;culas que hablan sobre ese momento previo a la dictadura, de cu&aacute;l es el germen que hace posible que se llegue a eso.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><strong>-Dentro de poco tambi&eacute;n se estrena La vida nueva, donde interpret&aacute;s a Laura, una profesora de piano dividida entre dos hombres.&iquest;Qu&eacute; te llam&oacute; la atenci&oacute;n de la historia?</strong></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">-Es una pel&iacute;cula muy intimista que habla de las crisis que se producen en las relaciones en torno de esta necesidad de dar amor y ser querido. El personaje est&aacute; en una crisis muy fuerte con ella misma, se entera de que est&aacute; embarazada y no sabe si quiere o no quiere a ese hijo, est&aacute; en conflicto con su pareja. Su gran amor vuelve al pueblo y ella se enfrenta con esta situaci&oacute;n. Es un momento en que ten&eacute;s que decidir, blanco o negro, por d&oacute;nde seguir. Por otra parte, me atrajo el mundo de la m&uacute;sica, la sonoridad y la forma en que los int&eacute;rpretes viven.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><strong>De la casa al trabajo</strong></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Bergman y Ullman. Fellini y Masina. La historia del cine nos ha dejado varias sociedades ic&oacute;nicas entre un director y una actriz. En pareja con Trapero desde 2000, Gusm&aacute;n ha hecho tres films bajo su tutela y est&aacute;n pr&oacute;ximos a comenzar a rodar su cuarta experiencia conjunta. Con la presencia de Ricardo Dar&iacute;n, la pel&iacute;cula se llamar&aacute; Villa y se sumergir&aacute; en el mundo de los sacerdotes que viven y desarrollan su tarea pastoral en las villas de emergencia. Tienen un hijo, Mateo, de 9 a&ntilde;os. M&aacute;s all&aacute; de las distancias y las diferencias de &eacute;poca, es l&iacute;cito suponer que todos tuvieron vivencias similares con la c&aacute;mara apagada. &ldquo;Nuestro v&iacute;nculo siempre estuvo mediatizado por el trabajo. Es complicado, y es mentira que se puede separar, no separ&aacute;s nada. Est&aacute;s colando los fideos y te encontr&aacute;s hablando de lo que pas&oacute; en tal o cual escena, te despert&aacute;s y habl&aacute;s de la pel&iacute;cula. Tambi&eacute;n tiene su parte linda. Es un trabajo creativo, y poder tener tanta confianza con alguien te da un nivel de entrega y de apertura que es genial. Con Pablo, una mirada y ya entend&iacute; qu&eacute; quiere, c&oacute;mo lo quiere, lo mismo &eacute;l hacia m&iacute;. Es un c&oacute;digo de conocimiento y de entendimiento muy lindo al momento de trabajar, porque te sent&iacute;s muy contenida para explorar un mont&oacute;n de cosas&rdquo;. En medio de los cacerolazos y con el pa&iacute;s virtualmente en llamas, fundaron la productora Matanza en 2002, que ha sido el lugar donde han hecho todos sus trabajos juntos, y que contin&uacute;a siendo un lugar al cual Gusm&aacute;n sigue apostando fuerte. &ldquo;Hemos hecho unas 17 pel&iacute;culas en casi 10 a&ntilde;os y nuestra idea sigue siendo la misma desde el momento en que empezamos. Generar un espacio de encuentro de directores con distintas miradas y propuestas que no son particularmente comerciales, pero que tienen ideas muy potentes para hacer llegar a la gente. Llegar a un punto de encuentro donde uno pueda compartir ideas, crecer y aprender de otros&rdquo;, resume.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><strong>En la cima del mundo</strong></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Hasta el a&ntilde;o pasado, el Festival de Cine de Cannes era un mundo apreciado por cin&eacute;filos y algunos interesados en el jet-set internacional. Pero la presencia de Martina Gusm&aacute;n en el jurado de la edici&oacute;n 2011 de pronto lo convirti&oacute; en un evento nacional del cual era imposible permanecer ajeno. Eso sin contar que sus compa&ntilde;eros para la ocasi&oacute;n fueron Robert De Niro, Jude Law y Uma Thurman, por nombrar s&oacute;lo los m&aacute;s medi&aacute;ticos.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><strong>-A poco m&aacute;s de tres meses de que estuviste en Cannes, &iquest;qu&eacute; es lo que m&aacute;s perdura en tu memoria?</strong></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">-Fue m&aacute;gico, incre&iacute;ble. Hoy cuando miro para atr&aacute;s y pienso que estuve comiendo con Kim Ki Duk, con los hermanos (Luc y Jean Pierre) Dardenne, con (Emir) Kusturica, con (Olivier) Assayas. Los hermanos Dardenne de repente nos dijeron a Pablo y a m&iacute; que hab&iacute;an viajado de B&eacute;lgica a Par&iacute;s porque quer&iacute;an ver Carancho, que todav&iacute;a no hab&iacute;a llegado a B&eacute;lgica. Yo los amo y admiro todas sus pel&iacute;culas. Escuchar eso de ellos fue algo indescriptible. Haber estado en Cannes con la posibilidad de ser parte de ese jurado, compartir veinte d&iacute;as viendo directores y pel&iacute;culas incre&iacute;bles, hablando y discutiendo en esa sala que es la mejor del mundo... Lo recuerdo como algo muy vertiginoso, casi como un sue&ntilde;o. Una situaci&oacute;n que pas&oacute; de una manera muy r&aacute;pida e intensa.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><strong>Con espiritu de grupo</strong></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Como alguien que se siente m&aacute;s c&oacute;moda trabajando en equipo, descarta convertirse en directora o guionista en un futuro. Sus experiencias como actriz la han acercado a otros campos y el a&ntilde;o pasado se inscribi&oacute; en la carrera de psicolog&iacute;a. Pudo rendir seis materias y actualmente est&aacute; cursando cinco m&aacute;s, siempre sujeta a sus obligaciones laborales. &ldquo;Hoy tengo ganas de explorar proyectos como actriz, pero tambi&eacute;n quiero estudiar psicolog&iacute;a. Tampoco es que pienso que voy a ejercer, no lo s&eacute;. Tal vez me sirva para construir personajes, tal vez haga una ONG donde pueda generar algo que mezcle la psicolog&iacute;a con la actuaci&oacute;n. No me veo sentada en mi casa como actriz y que me llamen para un papel, tengo algo del producir y del armar que me obliga siempre a buscar. Siento que tal vez todo puede confluir&rdquo;, explica mientras termina el mate con un sonoro sorbo final. El maquillador vuelve a requerir su atenci&oacute;n total y Gusm&aacute;n asiente con una sonrisa. Vierte agua caliente sobre la yerba. Y la esponja que aplica una capa de base sobre su cara la llama a silencio. *</p>]]></body>
                            <image><![CDATA[http://revistabacanal.com.ar/application/output/adjuntos/81e4b8b6a08b2be061c272466e045319.jpg]]></image>
                            <guid><![CDATA[La mujer detrás del maquillaje]]></guid>
			    <link>http://revistabacanal.com.ar/nota/revista/22/la-mujer-detras-del-maquillaje</link>
			    <category>Cine y Series</category>
			    <pubDate>Tue, 15 Nov 2011 14:55:05 -0300</pubDate>
			</item><item>
			    <title><![CDATA[Ensayo de laboratorio]]></title>
			    <description><![CDATA[<p>El estreno de "La piel que habito" nos da una excusa para repasar la carrera de Almodovar.</p>]]></description>
			    <body><![CDATA[<!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->
<p style="margin-top: 0.19cm; margin-bottom: 0.4cm; line-height: 0.66cm;" lang="es-AR"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Antes de empezar, una advertencia: es casi imposible hablar de la &uacute;ltima pel&iacute;cula de Almod&oacute;var (que es lo que vamos a hacer en esta nota) sin develar algunos giros de la trama. Sin embargo, y por desgracia &ndash;al fin y al cabo Pedro nos hace creer que lo que estamos viendo es un </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">pshycothriller</span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">-, tambi&eacute;n es muy dif&iacute;cil verla sin que estos mismos giros se preanuncien (que es bien distinto a que </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">se planten</span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">) bastante antes de lo que nos gustar&iacute;a. A pesar de la bell&iacute;sima iron&iacute;a de la &uacute;ltima escena y la &uacute;ltima l&iacute;nea de di&aacute;logo (que nos contendremos de revelar), </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La piel que habito</span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;"> es una pel&iacute;cula que sorprende menos por su final que por su desarrollo. Pero, insistimos: si siguen leyendo van a saber qui&eacute;n es qui&eacute;n, qui&eacute;n traiciona a qui&eacute;n y qui&eacute;n se encama con qui&eacute;n. Ahora ya saben. </span></span></span></p>
<p style="margin-top: 0.19cm; margin-bottom: 0.4cm; line-height: 0.66cm;" lang="es-AR"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Una r&aacute;pida s&iacute;ntesis para que nos entendamos: Robert Ledgard (Antonio Banderas) es un cirujano demente que experimenta con terapia celular en el cuerpo de Vera Cruz (Elena Anaya), porque quiere crear una piel perfecta (a base de retazos de piel gen&eacute;ticamente adulterada e indestructible), porque quiere reconstruir en Vera a sus dos amadas perdidas: su mujer, que se quema mortalmente en un accidente de auto mientras intenta escapar con el hermano est&uacute;pido de Ledgard y su hija loca, que se suicida despu&eacute;s de atravesar un fallido -y tan s&oacute;lo supuesto- intento de violaci&oacute;n. Cualquier parecido con James Stewart y Kim Novak en </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">V&eacute;rtigo </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">no es pura coincidencia. </span></span></span></p>
<p style="margin-top: 0.19cm; margin-bottom: 0.4cm; line-height: 0.66cm;" lang="es-AR"><span style="color: #000000; font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">A la Rapunzel, Vera es a la vez princesa y prisionera en El Cigarral, la cl&iacute;nica de Ledgard custodiada por el propio Ledgard con ayuda de Marilia (Marisa Paredes), su ama de llaves inescrupulosa y fiel que es (culebr&oacute;n: &eacute;l no lo sabe) su madre. Ledgard, jugando a ser Dios como ya lo hiciera 200 a&ntilde;os antes V&iacute;ctor Frankenstein, construye a Vera a partir de un secuestro, que es adem&aacute;s una venganza (y no decimos m&aacute;s para no aguarles toda intriga). Lo que s&iacute; agregamos es que casi todo lo que sabemos lo sabemos por flashbacks. Y que, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, el hermano est&uacute;pido de Ledgard reaparece disfrazado de tigre y cree ver en Vera a su ex amor (que es, repetimos, la ex de su hermano). Pero Ledgard tambi&eacute;n pretende que Vera lo ame. Otra vez los hermanos (m&aacute;s culebr&oacute;n: no saben que son hermanos) se encontrar&aacute;n enfrentados por una mujer, que no es una mujer sino un bell&iacute;simo monstruo, un engendro con la piel m&aacute;s suave del mundo y un poco de sed de venganza. </span></span></p>
<p style="margin-top: 0.19cm; margin-bottom: 0.4cm; line-height: 0.66cm;" lang="es-AR"><strong><span style="color: #000000; font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Curarse en salud</span></span></strong></p>
<p style="margin-top: 0.19cm; margin-bottom: 0.4cm; line-height: 0.66cm;" lang="es-AR"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Si nos guiamos por lo que acabamos de contar, no esperar&iacute;amos que la &uacute;ltima pel&iacute;cula de Almod&oacute;var fuera precisamente "seria"; una trama as&iacute; bien podr&iacute;a estar en la contratapa de un dvd clase B, o Z, o XXX. Pero, cr&eacute;ase o no, con </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La piel que habito</span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;"> (2011) Almod&oacute;var se puso m&aacute;s serio que nunca. Cuando la present&oacute; en Cannes le coment&oacute; a un periodista que con su &uacute;ltimo filme &ldquo;buscaba la emoci&oacute;n, no el humor&rdquo;. Sabemos lo que quiso</span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;"> </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">decir: que no pretend&iacute;a vernos carcajear como con, por nombrar s&oacute;lo una escena entre miles suyas, aquel gran momento inaugural de </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Laberinto de pasiones </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(1982), cuando Patty Diphusa (Fabio McNamara) le dice a su amiga: "Sin dinero nena, no coche, no chica, no tate, no vicio, no rimel. &iexcl;Estoy hist&eacute;rica!". O como cuando en </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Mujeres al borde de un ataque de nervios </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(1988) la Chus Lampreave le explica al acojonado Iv&aacute;n que no puede ayudarlo a esconderse de Pepa (Carmen Maura) porque es testiga de Jehov&aacute; y las testigas (&iexcl;que eso es lo malo de las testigas, hombre!) no pueden mentir. Pero como somos jodidos y psicoanalizados nos remitimos a lo que dijo. Y, remiti&eacute;ndonos a lo que dijo, nos preguntamos: &iquest;qu&eacute; le pas&oacute; a Almod&oacute;var que no quiere hacernos re&iacute;r? &iquest;Y desde cu&aacute;ndo la emoci&oacute;n no contiene el humor y su resultado directo, la risa? Una emoci&oacute;n, la risa, bastante dif&iacute;cil de provocar cuando se provoca desde la incomodidad, la desesperaci&oacute;n y el desamparo, algo que extra&ntilde;amos much&iacute;simo en su &uacute;ltima creaci&oacute;n y que Almod&oacute;var demostr&oacute; con creces que sabe hacer casi mejor que nadie. &iquest;C&oacute;mo? Imaginando situaciones tan delirantes como cercanas y personajes que, por m&aacute;s horribles, pat&eacute;ticos o miserablemente ego&iacute;stas que sean, siempre son conmovedores porque Dios Pedro (de quien fueron creados a imagen y semejanza) los ama. S&iacute;, Pedro te ama, pero en </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La piel que habito </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">esto no es tan evidente. En </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La piel (...) </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">la pasamos bien, pero no nos re&iacute;mos, salvo en algunos momentos donde el humor parece entrar de forma involuntaria en escena. Y si no nos hace re&iacute;r, queremos que Pedro nos haga llorar, como ya lo hizo en </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Qu&eacute; he hecho yo para merecer esto </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(1984), en </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Todo sobre mi madre </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(1999) o en </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Hable con ella </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(2002), por nombrar las tres primeras que nos ponen piel de gallina en el recuerdo. Pero tampoco. Almod&oacute;var dijo que buscaba la emoci&oacute;n, no el humor; y habiendo visto </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La piel (&hellip;) </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">sentimos que Pedro est&aacute; ataj&aacute;ndose. &iquest;De qu&eacute;? Al igual que Robert Ledgard, Almod&oacute;var parecer&iacute;a querer atajarse de la inminente venganza de su propio engendro. As&iacute; como Ledgard intuye que Vera no va a amarlo nunca, Almod&oacute;var, opinamos, intuye que su pel&iacute;cula no llega a tocar la fibra &iacute;ntima. Especie de remake encubierta de </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">&Aacute;tame </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(1989) aunque no tan buena como esta, </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La piel que habito </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">podr&iacute;a ponerse en la Santa Trinidad con </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Kika </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(1993) y </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Los abrazos rotos </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(2009): las creaciones m&aacute;s antiemotivas del genio espa&ntilde;ol. </span></span></span></p>
<p style="margin-top: 0.19cm; margin-bottom: 0.4cm; line-height: 0.66cm;" lang="es-AR"><strong><span style="color: #000000; font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Cient&iacute;ficos locos</span></span></strong></p>
<p style="margin-top: 0.19cm; margin-bottom: 0.4cm; line-height: 0.66cm;" lang="es-AR"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La pel&iacute;cula abre con un plano et&eacute;reo, limp&iacute;simo, misterioso, mucho m&aacute;s misterioso si recordamos que estamos viendo una de Almod&oacute;var, aunque algo menos misterioso si pasamos vertiginosa revista a la filmograf&iacute;a del manchego y notamos, sin mucha dificultad, que el camino de Almod&oacute;var hacia la sofisticaci&oacute;n parece no detenerse: Vera, una Elena Anaya m&aacute;s delgada y m&aacute;s hermosa que nunca (la misma femme ideal que Almod&oacute;var viene reeditando desde siempre, primero con Victoria Abril, despu&eacute;s con Pen&eacute;lope Cruz), Vera elonga con preciosismo zen en un sof&aacute; que se recorta sobre un fondo perfectamente blanco; todo su cuerpo est&aacute; recubierto por un fin&iacute;simo traje de l&aacute;tex que opera como segunda piel. All&aacute; lejos y en el tiempo quedaron los sidosos, los l&uacute;mpenes y los desbordes kitsch. Lo que vamos a ver, nos advierte Almod&oacute;var, es el quir&oacute;fano de dos cient&iacute;ficos dementes: el del cirujano Ledgard, s&iacute;, pero tambi&eacute;n el del propio Almod&oacute;var, que construye su pel&iacute;cula a base de costuras entre todos los g&eacute;neros posibles (ciencia ficci&oacute;n, thriller, suspense, terror, melodrama, culebr&oacute;n venezolano), construyendo as&iacute; su propio Frankenstein, y eliminando con precisi&oacute;n quir&uacute;rgica toda la mugre, los ruidos y la geograf&iacute;a sobresaturada a la que nos acostumbr&oacute; durante casi veinte a&ntilde;os desde </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Pepi, Luci, Bom y otras chicas del mont&oacute;n </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(1980) hasta, m&aacute;s o menos, </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Todo sobre mi madre </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(1999). La misma geograf&iacute;a a la que viene desacostumbr&aacute;ndonos de a poco, otra vez m&aacute;s o menos, desde </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Hable con ella </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(2002).</span></span></span></p>
<p style="margin-top: 0.19cm; margin-bottom: 0.4cm; line-height: 0.66cm;" lang="es-AR"><strong><span style="color: #000000; font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La b&uacute;squeda in&uacute;til</span></span></strong></p>
<p style="margin-top: 0.19cm; margin-bottom: 0.4cm; line-height: 0.66cm;" lang="es-AR"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Como &uacute;ltima estaci&oacute;n de una filmograf&iacute;a que, si tuvi&eacute;ramos que bautizar, bautizar&iacute;amos "Un tranv&iacute;a llamado deseo, reviente y destrucci&oacute;n", </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La piel que habito </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">podr&iacute;a parecer una vuelta de Almod&oacute;var a su cine m&aacute;s oscuro, aquel marcado por pel&iacute;culas como </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Matador</span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;"> (1985) y </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La ley del deseo </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(1986). En </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Matador</span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">, Mar&iacute;a, antes del sexo, le pregunta a Diego: "&iquest;Te gustar&iacute;a verme muerta?", y &eacute;l, sin pens&aacute;rselo mucho, le responde: "S&iacute;, y que t&uacute; me veas muerto a m&iacute;". Algo, est&aacute; claro, t&eacute;cnicamente imposible. Porque esta es la condici&oacute;n humana de la que, parece decirnos Almod&oacute;var, nadie puede escapar: el deseo como falta y p&eacute;rdida, el amor como tejido a la vez imposible y forzoso, venenoso y salvador. Aunque tratado en distintos registros, este tema reaparece en casi todas sus pel&iacute;culas y </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La piel que habito </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">no es la excepci&oacute;n: Ledgard nunca, y tampoco, podr&aacute; recuperar el para&iacute;so perdido. Pero en </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La piel (...) </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">se ausentan gran parte de los temas y marcas de autor, lo que nos hace pensar que m&aacute;s que frente a una vuelta estamos en un punto de llegada. Las perversiones sexuales, uno de sus favoritos, no terminan de alterarnos: frente a la proverbial lluvia dorada de </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Pepi, Luci, Bom (...)</span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">, las operaciones que Ledgard ejecuta sobre el cuerpo de Vera parecen casi sanas de tan prolijas. La trama de la homosexualidad no tiene aqu&iacute; casi lugar. Tampoco tenemos grandes mujeres, como las de </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Volver </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(2006), ni fuertes cr&iacute;ticas al catolicismo como pasaba en </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Entre tinieblas </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">(1983). No hay travestidos ni vestuario exuberante. Parece un pasado muy lejano el de Alm&oacute;dovar y McNamara cantando </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">amor de ratas, amor de cloaca, amor de alcantarilla, amor de basurero. </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">En </span></span><span style="color: #000000;"><em><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">La piel (...) </span></em></span><span style="color: #000000;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">estamos frente a un amor de laboratorio, lujoso y fr&iacute;o. </span></span></span></p>
<p style="margin-top: 0.19cm; margin-bottom: 0.4cm; line-height: 0.66cm;" lang="es-AR"><span style="color: #000000; font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="background: none repeat scroll 0% 0% #ffffff;">Almod&oacute;var dijo que con esta pel&iacute;cula buscaba la emoci&oacute;n, pero, &iquest;cu&aacute;l buscaba? No lo sabemos, aunque sabemos la que encuentra: la extra&ntilde;eza frente a la locura, la desolaci&oacute;n frente a la soledad del genio. No tanto por ver a Robert Ledgard intentando construir, de a retazos, una perfecta piel imposible. Sino, sobre todo, por ver espejado en este genio loco al propio Almod&oacute;var intentando construir, a base de retazos de g&eacute;neros y de instrumentos esterilizados, la perfecta pel&iacute;cula imposible.</span></span></p>]]></body>
                            <image><![CDATA[http://revistabacanal.com.ar/application/output/adjuntos/]]></image>
                            <guid><![CDATA[Ensayo de laboratorio]]></guid>
			    <link>http://revistabacanal.com.ar/nota/revista/40/ensayo-de-laboratorio</link>
			    <category>Cine y Series</category>
			    <pubDate>Thu, 03 Nov 2011 18:02:34 -0300</pubDate>
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